De la sangre nace la forma. Experimento sonoro, 2020. La melodía llegó en un sueño.

Pintura menstrual desde el sangrado consciente.
De reconocer la menstruación como un portal creativo, una materia viva cargada de memoria, intuición y linaje.

La sangre menstrual no es residuo: es símbolo, es lenguaje, es ofrenda. Aquí se vuelve pigmento, trazo y gesto. Una forma de escuchar al cuerpo cíclico y permitir que lo invisible se inscriba en la materia.

Pintar con sangre es un acto de presencia.
Un gesto íntimo y radical.
Una manera de devolverle sacralidad a aquello que fue negado, ocultado o silenciado.